El precio de la indiferencia

Uno no puede decir que el resultado de las elecciones sorprende. Por más que nos quejemos y digamos muchas cosas, esa es la realidad de nuestro país: poco más del 30% de la población está descontenta con el sistema. Harta de la corrupción, de las mentiras, de que le digan que el Perú “crece”, pero para ellos nada cambia. La ayuda que necesitan y nunca llega.

La responsabilidad directa es del estado. Los últimos 10 años se ha hecho todo maravillosamente en lo macro, pero no hemos sabido mejorar la educación, avanzar en infraestructura, ni modernizar las instituciones. Las oportunidades para los que realmente las necesitan se han dado, pero a cuentagotas. Ningún país cambia en 10 años, y menos vamos a consolidar una democracia en ese tiempo, pero no puede ser que tengamos tanto descontento. La frivolidad del gobierno de Toledo y la indiferencia de García nos pintan el futuro muy oscuro. No por malo, sino por incierto. Muchos intereses se mueven también en distintos lugares del país, movidas políticas, manipulación de la gente que más necesita con discursos extremistas o nacionalistas. Tantas razones hay… lo cierto es que los 2 gobiernos anteriores no han sabido llegar a esa gente para decirle que el cambio se tiene que dar, pero poco a poco. Que sólo nos falta aprender a distribuir mejor.

Muchos dicen que los ignorantes han votado por Humala. En algunos casos, yo diría que más que ignorantes, son crédulos e ingenuos. Los que piensan todavía en la mentira del chorreo, los que esperan que papi gobierno o su universidad les de trabajo, los que no estudian porque los profesores son una “mierda”, y los que sienten que su desdicha, pobreza, es causa de los grandes imperios y/o capitales extranjeros que se llevan todos nuestros recursos. Fuera de esa pequeña masa “no-pensante”, está la gente que ve en el capitán el cambio que necesitan. El colegio para sus hijos, la posta medica para el pueblo, la ayuda para el friaje, trabajo… el alimento de cada día. A veces me da rabia que Ollanta los manipule con promesas que va a cumplir a costa de todos los demás pero, ¿No son acaso un tema del que deberíamos preocuparnos todos? Tal vez merecemos lo que nos pase, por ser indiferentes a tanto sufrimiento. Por el abandono, y el olvido.

Al final, dicen, que cada país tiene los gobernantes que se merece. Yo no sé si merecemos una chocolateada entre cáncer y sida pero, sinceramente, nuestra inmadurez política y el abandono de tanta gente nos va a pasar factura. Más tarde que temprano (y si le creemos al conteo rápido) vamos a tener que escoger entre 2 caminos muy, muy oscuros. Yo, la verdad, no sé qué hacer.

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