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No quiero repetir por enésima vez lo atroz que es sentir el tiempo pasar pero, a ratos, siento que la idea es ya demasiado real. Con cada día que termina pienso que tengo menos tiempo para hacer las cosas, que hago menos cosas de las que me gustaría, y la mayoría que sí logro terminar me van a servir, pero no las disfruto por completo. Estoy leyendo un libro, por ejemplo, curiosamente el 1ro que leo por placer en más de 6 meses, y prácticamente me estoy forzando a hacerlo. No acepto la idea de NO poder hacer una de las cosas que más he disfrutado en mi vida (leer) y trato de exprimir el mínimo tiempo que encuentre para hacerlo, así sea por 20 minutos antes de dormir, casi a las 3am, después de estudiar o hacer un trabajo. Al día siguiente tengo que batallar con mil demonios para tratar de levantarme y no llegar tarde al trabajo (objetivo, por cierto, incumplido ésta semana).
Hace 10 años más o menos, cuando estaba en mi último año de colegio, el profesor de Educación Física faltó a clases, así que nos quedamos sin actividad por unas 2 horas. Unos amigos y yo, deambulando por el patio, nos encontramos con nuestra profesora de Arte, con quien comenzamos a hablar sobre la vida, el colegio y todo lo que nos pasa después. Habían pasado ya 10 años desde que terminó la secundaria (como me ocurre a mi ahora), y nos comentaba que todavía mantenía una amistad muy fuerte con varias de sus amigas de promoción. No recuerdo muy bien de qué más conversamos, pero el momento, la escena, la tengo grabada en mi memoria como pocas cosas. Esa sensación de incertidumbre que me invadió mientras la escuchaba, y la nostalgia con la que mi profesora nos contaba todo eso. Era como si ella, en ese momento, recordara todo lo que hizo en el tiempo transcurrido, lo que le logró, lo que ganó, lo que perdió, lo que hizo mal, lo que pudo hacer mejor. Esa mirada perdida en una frase que no logró completar, ese momento se quedó conmigo. Con mi relativismo en pañales, pensaba en qué demonios me iba a pasar a mi, dónde estaría 10 años después.
O sea, en colegio siempre te hacen esa pregunta. ¿Dónde te ves en 5, 10, 15 años? Yo recuerdo clarito lo que puse en la hojita que me pasó el Sociólogo del colegio:
- 5 años: Terminando la universidad.
- 10 años: Trabajando. En Lima.
¡Relativista Alert! Recuerdo ese momento como si fuera ahorita, right here, right now, cierro los ojos y veo ese papel. La simpleza de esa hojita, la idea de no querer explayarme mucho por no equivocarme en lo que iba a escribir, como si Nelson (de Los Simpson), 10 años después, me fuese a apuntar con un dedo y decir ¡JA,JA! ¡TE EQUIVOCASTE!. Quise ser honesto en lo que pensaba escribir, directo, y no complicarme. Montones de veces me preguntaron lo mismo después, pero no recuerdo qué respondí.
Estos 10 años han sido como seguir un plan explícito. Cuando tenía 12 años, en 6to de primaria, yo ya pensaba en el camino planeado: secundaria, universidad, maestría/trabajar. Siempre supe que estudiaría en Tacna (aunque en 5to de secundaria cambié de opinión y me iba a ir a Arica, ciertos problemas hicieron eso difícil, y eso que ya todo estaba más que listo) y que después seguiría la Maestría. Siempre, sieeeempre.
Pero por alguna razón, ahorita, me encuentro algo sorprendido por dónde estoy. A veces me siento como el mismo niño que era policía escolar en 6to de primaria, pero pienso en el pasado, y me veo entrando a la secundaria, pasando año por año, llegar a 5to, el baile de promo, el día de la clausura, mi primer día en la universidad (que fue mi cumpleaños, por cierto), acabar el inglés, cada curso como una aventura y una lucha, las terribles matemáticas, mi último ciclo y lo cansado que fue, mi primer día trabajando, mi 2do trabajo, mi informe para el bachillerato, mi tesis avanzada, el ciclo de actualización, obtener el título, mi otra chamba y todo lo que aprendí, mis aventuras como freelancer, mi repentina decisión de venirme a Lima… pienso que han pasado 2 años ya desde eso y no me lo puedo creer. Dos años.
Es cierto que ahora siento que se me va el tiempo, pero ya eso lo he sentido antes. He hecho varias cosas a la vez, y he salido bien parado. Sé que esto termina, y si sigo el plan más o menos bien, todo termina mejor. Por eso, con cada cosa “lograda” que recuerdo de ese “plan”, recuerdo todo lo demás… los nuevos amigos que conseguí en colegio, el espectacular baile de promo que tuvimos, la gente de la universidad, los otros “nuevos” amigos que conocí que me pegaron su fanatismo por el fútbol y me hicieron recordar los videojuegos, las incontables chupas, borracheras, discusiones, peleas que hemos tenido. Incontables veladas de wini, Mario Party, de Póker, de Ron, de Pozo, Pisco, de Monopolio, de UNO, Ataque, Risk… tantas películas, tantas temporadas de LOST.
Tantas cosas que ahora añoro y realmente extraño. El tiempo ha pasado, las cosa cambian, las distancias crecen, pero las personas, muchas de ellas, son una constante. Puedes no verlas, pero el cariño está ahí. Tal vez ahorita extrañe eso, y en muchos casos es imposible que se repitan (dificultades geográficas), pero es lo que me hace, tal vez, aguantar éstos tiempos, la lejanía, la ciudad grande y estresante. Las constantes, la idea de que siempre hay algo ahí, nuevo, esperando que lo descubra. Después, de todo, ellos también fueron nuevos alguna vez. Ahora tengo otra dinámica, hago cosas distintas para distraerme, frecuento a otras personas… pero recuerdo, maravillado y con mucho cariño, los viejos días. Precisamente el tiempo que ha pasado, todo eso que a veces me hace sentir más viejo y que todo se me escapa, es también lo que me recuerda que la vida sigue, que todo cambia y que nosotros siempre podemos adaptarnos. Tal vez a veces nos cueste… pero podemos hacerlo.
Te entiendo xD. Aunque, estoy seguro de que si estuvieras casado y con hijos, te preocuparian otras cosas más que el envejecer xD.
tengo 28 años, pero cuanoo cumpli 27 me deprimi terriblemente al ver que solo me quedaban 3 años para los 30 y que me faltaba mucho por hacer. entre en la etapa tipica del “qué he hecho con mi vida?”. ahora, mejor, trato de no perder el tiempo, de no dejar de lado a las personas importantes y convencerme de una vez por todas que ya es tiempo de madurar. bueno tu post, amigo, me hizo pensar. saludos.
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