The one with all the writing

Había una época en la que escribir me era más fácil. Será porque tenía más tiempo, o porque con menos años (eso suena como si tuviera todos los años del mundo) mucho de lo que me pasaba se sentía como un descubrimiento, algo novedoso. Ahora quiero hacerlo, tengo ideas, pero me siento como si tuviera que hacer una tarea, no es lo mismo.

Mucho tiene que ver el hecho de que ahora en serio me expongo ante todos y es más fácil que me lean. Antes “escribía en internet”, lo que significaba que la gente llegaría  mi blog a través de Google o si yo les pasaba el link, pero ahora que todo es tan masivo, con Facebook, Twitter y demás, en serio me expongo. Me gusta hablar de todo y muchas veces de manera honesta y directa…. y eso no siempre me conviene! Pero bueno.

También está la necesidad de hacerlo bien. Yo no tengo una formación profesional en redacción, así que trato de hacer lo mejor que puedo. Y he mejorado (honesta opinión), hace unos meses me puse a leer mis antiguas entradas y… bueno, demás está decir que los errores saltan a la vista, aunque no dejaban de ser leíbles (y es lo que importa n.n). Desde que me puse a escribir cosas más “serias”, o con la intención de que sean leías por más personas (en mis distintos blogs), ya cada entrada se transformó en un serio trabajo que me tomaría horas. Dependía de lo que sea también, me era mucho más fácil escribir opiniones sobre las performances de American Idol que un review o análisis de un juego y/o serie. Y en realidad esto último sí que resulta trabajoso.

Siempre me gustó escribir, más sobre cosas personales o cercanas a mi, y no porque me guste andar ventilando mis cosas, sino porque tiene algo de terapéutico, es una buena forma de ordenar pensamientos, lidiar con problemas o exponer ideas . Como ya lo dije antes, mi intención no era ser leído por todo el mundo.

Retomando la idea, toda está sensación de estar “haciendo la tarea” ha hecho que ahora escriba prácticamente nada. Creé muchos blogs para poder separar mis gustos, y serio que me emociona la idea de escribir sobre algo que me apasione o guste mucho… pero pensar en unas 2 a 3 horas ordenando y reordenando un texto… Prefiero algo más natural, como esto.

Pero bueno. Quiero escribir más, sobre muchas cosas. Un par de meses tarde, pero quiero hacerlo uno de mis propósitos para éste año. Compartir ideas, conocimiento… para eso estamos!

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The Good Old Days

No quiero repetir por enésima vez lo atroz que es sentir el tiempo pasar pero, a ratos, siento que la idea es ya demasiado real. Con cada día que termina pienso que tengo menos tiempo para hacer las cosas, que hago menos cosas de las que me gustaría, y la mayoría que sí logro terminar me van a servir, pero no las disfruto por completo. Estoy leyendo un libro, por ejemplo, curiosamente el 1ro que leo por placer en más de 6 meses, y prácticamente me estoy forzando a hacerlo. No acepto la idea de NO poder hacer una de las cosas que más he disfrutado en mi vida (leer) y trato de exprimir el mínimo tiempo que encuentre para hacerlo, así sea por 20 minutos antes de dormir, casi a las 3am, después de estudiar o hacer un trabajo. Al día siguiente tengo que batallar con mil demonios para tratar de levantarme y no llegar tarde al trabajo (objetivo, por cierto, incumplido ésta semana).

Hace 10 años más o menos, cuando estaba en mi último año de colegio, el profesor de Educación Física faltó a clases, así que nos quedamos sin actividad por unas 2 horas. Unos amigos y yo, deambulando por el patio, nos encontramos con nuestra profesora de Arte, con quien comenzamos a hablar sobre la vida, el  colegio y todo lo que nos pasa después. Habían pasado ya 10 años desde que terminó la secundaria (como me ocurre a mi ahora), y nos comentaba que todavía mantenía una amistad muy fuerte con varias de sus amigas de promoción. No recuerdo muy bien de qué más conversamos, pero el momento, la escena, la tengo grabada en mi memoria como pocas cosas. Esa sensación de incertidumbre que me invadió mientras la escuchaba, y la nostalgia con la que mi profesora nos contaba todo eso. Era como si ella, en ese momento, recordara todo lo que hizo en el tiempo transcurrido, lo que le logró, lo que ganó, lo que perdió, lo que hizo mal, lo que pudo hacer mejor. Esa mirada perdida en una frase que no logró completar, ese momento se quedó conmigo. Con mi relativismo en pañales, pensaba en qué demonios me iba a pasar a mi, dónde estaría 10 años después.

O sea, en colegio siempre te hacen esa pregunta. ¿Dónde te ves en 5, 10, 15 años? Yo recuerdo clarito lo que puse en la hojita que me pasó el Sociólogo del colegio:

– 5 años: Terminando la universidad.

– 10 años: Trabajando. En Lima.

¡Relativista Alert! Recuerdo ese momento como si fuera ahorita, right here, right now, cierro los ojos y veo ese papel. La simpleza de esa hojita, la idea de no querer explayarme mucho por no equivocarme en lo que iba a escribir, como si Nelson (de Los Simpson), 10 años después, me fuese a apuntar con un dedo y decir ¡JA,JA! ¡TE EQUIVOCASTE!. Quise ser honesto en lo que pensaba escribir, directo, y no complicarme. Montones de veces me preguntaron lo mismo después, pero no recuerdo qué respondí.

Estos 10 años han sido como seguir un plan explícito. Cuando tenía 12 años, en 6to de primaria, yo ya pensaba en el camino planeado: secundaria, universidad, maestría/trabajar. Siempre supe que estudiaría en Tacna (aunque en 5to de secundaria cambié de opinión y me iba a ir a Arica, ciertos problemas hicieron eso difícil, y eso que ya todo estaba más que listo) y que después seguiría la Maestría. Siempre, sieeeempre.

Pero por alguna razón, ahorita, me encuentro algo sorprendido por dónde estoy. A veces me siento como el mismo niño que era policía escolar en 6to de primaria, pero pienso en el pasado, y me veo entrando a la secundaria, pasando año por año, llegar a 5to, el baile de promo, el día de la clausura, mi primer día en la universidad (que fue mi cumpleaños, por cierto), acabar el inglés, cada curso como una aventura y una lucha, las terribles matemáticas, mi último ciclo y lo cansado que fue, mi primer día trabajando, mi 2do trabajo, mi informe para el bachillerato, mi tesis avanzada, el ciclo de actualización, obtener el título, mi otra chamba y todo lo que aprendí, mis aventuras como freelancer, mi repentina decisión de venirme a Lima… pienso que han pasado 2 años ya desde eso y no me lo puedo creer. Dos años.

Es cierto que ahora siento que se me va el tiempo, pero ya eso lo he sentido antes. He hecho varias cosas a la vez, y he salido bien parado. Sé que esto termina, y si sigo el plan más o menos bien, todo termina mejor. Por eso, con cada cosa “lograda” que recuerdo de ese “plan”, recuerdo todo lo demás… los nuevos amigos que conseguí en colegio, el espectacular baile de promo que tuvimos, la gente de la universidad, los otros “nuevos” amigos que conocí que me pegaron su fanatismo por el fútbol y me hicieron recordar los videojuegos, las incontables chupas, borracheras, discusiones, peleas que hemos tenido. Incontables veladas de wini, Mario Party, de Póker, de Ron, de Pozo, Pisco, de Monopolio, de UNO, Ataque, Risk… tantas películas, tantas temporadas de LOST.

Tantas cosas que ahora añoro y realmente extraño. El tiempo ha pasado, las cosa cambian, las distancias crecen, pero las personas, muchas de ellas, son una constante. Puedes no verlas, pero el cariño está ahí. Tal vez ahorita extrañe eso, y en muchos casos es imposible que se repitan (dificultades geográficas), pero es lo que me hace, tal vez, aguantar éstos tiempos, la lejanía, la ciudad grande y estresante. Las constantes, la idea de que siempre hay algo ahí, nuevo, esperando que lo descubra. Después, de todo, ellos también fueron nuevos alguna vez. Ahora tengo otra dinámica, hago cosas distintas para distraerme, frecuento a otras personas… pero recuerdo, maravillado y con mucho cariño, los viejos días. Precisamente el tiempo que ha pasado, todo eso que a veces me hace sentir más viejo y que todo se me escapa, es también lo que me recuerda que la vida sigue, que todo cambia y que nosotros siempre podemos adaptarnos. Tal vez a veces nos cueste… pero podemos hacerlo.

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El precio de la indiferencia

Uno no puede decir que el resultado de las elecciones sorprende. Por más que nos quejemos y digamos muchas cosas, esa es la realidad de nuestro país: poco más del 30% de la población está descontenta con el sistema. Harta de la corrupción, de las mentiras, de que le digan que el Perú “crece”, pero para ellos nada cambia. La ayuda que necesitan y nunca llega.

La responsabilidad directa es del estado. Los últimos 10 años se ha hecho todo maravillosamente en lo macro, pero no hemos sabido mejorar la educación, avanzar en infraestructura, ni modernizar las instituciones. Las oportunidades para los que realmente las necesitan se han dado, pero a cuentagotas. Ningún país cambia en 10 años, y menos vamos a consolidar una democracia en ese tiempo, pero no puede ser que tengamos tanto descontento. La frivolidad del gobierno de Toledo y la indiferencia de García nos pintan el futuro muy oscuro. No por malo, sino por incierto. Muchos intereses se mueven también en distintos lugares del país, movidas políticas, manipulación de la gente que más necesita con discursos extremistas o nacionalistas. Tantas razones hay… lo cierto es que los 2 gobiernos anteriores no han sabido llegar a esa gente para decirle que el cambio se tiene que dar, pero poco a poco. Que sólo nos falta aprender a distribuir mejor.

Muchos dicen que los ignorantes han votado por Humala. En algunos casos, yo diría que más que ignorantes, son crédulos e ingenuos. Los que piensan todavía en la mentira del chorreo, los que esperan que papi gobierno o su universidad les de trabajo, los que no estudian porque los profesores son una “mierda”, y los que sienten que su desdicha, pobreza, es causa de los grandes imperios y/o capitales extranjeros que se llevan todos nuestros recursos. Fuera de esa pequeña masa “no-pensante”, está la gente que ve en el capitán el cambio que necesitan. El colegio para sus hijos, la posta medica para el pueblo, la ayuda para el friaje, trabajo… el alimento de cada día. A veces me da rabia que Ollanta los manipule con promesas que va a cumplir a costa de todos los demás pero, ¿No son acaso un tema del que deberíamos preocuparnos todos? Tal vez merecemos lo que nos pase, por ser indiferentes a tanto sufrimiento. Por el abandono, y el olvido.

Al final, dicen, que cada país tiene los gobernantes que se merece. Yo no sé si merecemos una chocolateada entre cáncer y sida pero, sinceramente, nuestra inmadurez política y el abandono de tanta gente nos va a pasar factura. Más tarde que temprano (y si le creemos al conteo rápido) vamos a tener que escoger entre 2 caminos muy, muy oscuros. Yo, la verdad, no sé qué hacer.

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Y la verdad… se tomó su tiempo (I)

A veces me pregunto si a todos nos ocurre lo mismo, o soy solo yo el loco… tenemos cosas que queremos decir pero no lo hacemos, sea por miedo o por no querer malograr las cosas. Hablo de cosas realmente pesadas ps, de las que nunca es fácil hablar y siempre preferimos evadir.

Hace unos días me harté de esa situación. Dije todo lo que tenía que decir, sin esperar nada. Algo que guardaba por tantos años… lo dije por cansancio, por terminar con el problema de una vez por todas. ¿Y qué pasó? En realidad… nada grave. Al menos nada que yo no haya esperado, salvo una indiferencia que me dejó más triste, pero no me sorprendió. Lo importante acá es que tuve el valor de enfrentar las cosas, darle la cara. Incluso cuando no dije TODO lo que tengo en la cabeza (sería imposible, han pasado tantos años), no puedo evitar sentirme algo aliviado. Cosas quedan en el aire, que van a tener que salir más temprano que tarde, pero al menos el primer paso está dado.

Y es que tiene que ser así. La cobardía, el no poder decir algo, sólo lleva a mucho resentimiento. Yo no quiero llegar a viejo y preguntarme qué hubiese pasado. Quiero saber, quiero recordar… y quiero olvidar todo de una vez.  La verdad se tomó su tiempo… pero salió, al final…

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¡Violación en Tacna!

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Del patrimonio histórico, de la población, del nuestros ojos, de nuestros recuerdos, del buen gusto, de la patria, del país, de los turistas, de TODO. Alguien, POR FAVOR, que me diga ¡¿POR QUÉ?! Antes de pedir lo obvio, quiero saber cómo es posible que algo así ocurra. Sí, a todos ustedes que leen esto y no están en la heroica ciudad les cuento, ese color azul “piscina municipal” que ven es REAL. Olvídense del guinda, y alucinen un verde fosforescente encima y bancas color ROSADO, tonalidad piel/huevo; ya ni sé cómo describir semejante aberración.

Una de las primeras banalidades que suelen hacer los neo-alcaldes es pintar todo lo “pintable” con sus colores. Al menos en las ciudades que tienen la mala suerte de elegir a ese **tipo** de alcaldes, es así. Pero, pues, generalmente eso se reduce a los paraderos, una que otra banca, carteles, la misma municipalidad… definitivamente esa lista NO (NO!) incluye al patrimonio de la ciudad, algo que es de TODOS y por lo que Tacna es reconocida. No pues, no. Fidel Carita se ganó la enemistad (por no decir otra cosa) de toda persona que ha visto el esperpento de alameda que nos ha dejado.

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Al fondo se observa el estado del flagelo cometido.

Y, como decía en un comienzo, a mi me gustaría saber la razón. La más creíble, a la fecha, es que Telefónica compró la alameda y todo esto es un gran comercial / promoción. Le salió al revés, porque resulta difícil no vomitar después de 3 minutos de caminar por ahí. Las otras teorías son risibles, en lo mínimo. Comenzando con que a ningún ser humano se le ocurriría pintar NADA con esa mezcla atroz de colores, y como no creo en Aliens, las teorías de los amigos de “Alfa & Omega” no las voy a discutir. Lo que dice el (por ahora… veamos qué más pinta) “alcalde” de Tacna en su Facebook me suena a excusa. ¿Colores ecológicos? Háaaaganmeee el faaaaaaavoooorrrr, señoooor… tengo 25 años de edad, tal vez mi ahijada de 7 pueda creer esas cosas, pero no me vengan pues. Ahora ser ecológico es pintar todo de azul, verde (fosforescente) y color PIEL?! ¡¿PINTAR?! ¿PINTAR ES ECOLÓGICO?! Pintemos entonces unos 1000 árboles y LISTOOOOOO, salvamos al planeta!! Y recuperar el color de piedra de cantería. En serio. ROSADO. Alguien dígame en dónde estudiaron esos “arquitectos” para quemar esa universidad (Je, no me digan la UPT Lengua fuera. Seguro fue la Alas Peruanas). Al menos el amarillo patito combina con el guinda pues.

O sea, está bien, a nadie le cae el “Gordito antipaticón” (apodo de Facebook, btw, no es autoría mía), pero el ex-alcalde tuvo la genial idea de usar los colores de Tacna en su partido pues, mala suerte para nosotros. Pero eso no quiere decir que tenemos que pintar Tacna con colores de cocina de precinto sin mucho presupuesto pues, en qué cabeza.

El señor Fidel comienza con muy mal pie su gestión. Parece que va a tener que corregir la aberración, era cuestión de tiempo para que el INC meta su cuchara. Y cerrarse en el tema no le va a hacer nada bien, por más que los 49 funcionarios de la municipalidad que le sigan haciendo clic a “Me gusta” en su nota de Facebook, NADIE, NADIE en Tacna puede estar de acuerdo con algo así. Sea por patriota o por buen gusto, nadie lo va a apoyar.

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Switch (Olvidar es imposible)

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Me rindo. Simple y llanamente me rindo. Ya intenté sopotocientas-mil cosas, durante muchos y muchos años, y no se puede. No-se-puede. He llegado a la conclusión de que olvidar es, simple y llanamente, imposible. Después de tanto sospecharlo, ahora lo tengo bien claro: ésta batalla la perdí ni bien comenzó. Es por eso que digo que necesito un switch. Para apagar todo lo que siento, pienso y recuerdo. Así, fácil, sin dolor. Nada de tiempo, nada de clavos ni demás refranes viejos que no son ciertos. QUIERO UN SWITCH!

Yo sopeso las cosas que he vivido, lo que vivo en éstos momentos, y lo que podría vivir, y honestamente digo que algunas cosas no las quiero olvidar. No quiero. En el caso de “amoogg”, la solución lógica, aparte del switch, es la lejanía. Nada de “podemos ser amigos”, naaadaaaa. Si se acabó, se acabó. Pretender otras cosas es ser un loco. Uno de los 2 termina lastimado, siempre.

Y todo eso lo sé. Es más, siempre lo he sabido. El problema es que ponerlo en práctica resulta harto mucho muy difícil.  El corte tiene que ser rápido y preciso. Fino como un bisturí. Lo único que me falta, creo yo, es la decisión y fuerza para cumplir mi cometido. Si estás pensando en olvidar… buena suerte, y si lo logras, me pasas el dato.

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Wikileaks: ¿El mundo va a cambiar?

wikileaks 300x168 WikiLeaks abre archivo que provoca numerosas conjeturas

Yo llegué a ver “Actividad Paranormal” (la película de terror) con las expectativas más altas que se puedan tener en ese género actualmente. Cierto es que la película tiene momentos comparables con nada antes visto, pero el paquete entero no resultó siendo lo que me vendieron. Y es precisamente ese el tema: demasiado marketing y pocas cosas concretas, reales.  No digo que el tema de WikiLeaks y las escandalosas comunicaciones diplomáticas expuestas sean el mismo caso, pero toda la expectativa que se genera al rededor de lo que podrían contener los documentos (y la exageración de las consecuencias) me traen un pequeño deja vu.

Digo yo, esto es un desastre diplomático. El Gobierno de Estados Unidos va a tener que pedir disculpas a medio planeta, ok. Habrán cartas de protesta, seguro, y revelarán muchas verdades “supuestas” durante años. Ok. Estados Unidos queda mal y… ya. ¿Ya? Es que, ¿Qué más puede pasar? Dependiendo de lo que salga a la luz, seguramente tendremos opiniones sobre hechos o personajes políticos en muchos países del planeta, y hasta es probable que se desaten escándalos en muchos gobiernos. Pero con Estados Unidos… con ese país y sus relaciones con sus aliados… no va a pasar nada. Nada. Así que eso de que van a cambiar el mundo… las polainas de mi abuelo.

O sea, estamos frente a la primera potencia militar, económica, tecnológica. El país que hace lo que le da la gana, firma los tratados que le conviene, y le importa un bledo lo que opine la comunidad internacional o la ONU (recuerden cómo fue la invasión a Irak). ¿Qué podría pasar ante algo así? ¿Los van a castigar? ¿Cómo? ¿Quién? Algún país arriesgará romper relaciones con ellos? NO pues. Lo único que va a pasar es que vamos a tener mucha novela por los siguientes meses, los norteamericanos mejorarán sus redes y sistemas para que no pase de nuevo, y cambiarán sus métodos de espionaje y de dar ciertas “opiniones” políticas. Ah, claro, y Chávez tendrá harto material para rajar. Y con base. Pero de ahí en adelante, a alguien le sorprende? NO. Sus aliados se alejarán de ellos? NO. Los problemas lo van a tener (probablemente) los demás países? SI.

Pero a Estados Unidos no le va a pasar nada. Es como pelearte con tu papá siendo menor de edad. Le dirás lo que quieras, él te gritará y hasta es probable que tú tengas razón. Pero como estás bajo SU techo, y SUS reglas… no va a pasar nada. NADA.

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